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Buscador para B2B: cada cliente, su precio y su catálogo

· 8 min de lectura · Por Ray Rodríguez, founder de Findalo

Si vendes a profesionales, todo se resume en una frase: cada cliente, su precio y su catálogo. Su precio, porque cada uno tiene su tarifa negociada. Y su catálogo, porque no tiene por qué ver productos que no debe ver.

En una tienda B2B el buscador tiene además un trabajo distinto: el comprador profesional no navega ni se deja inspirar. Sabe lo que quiere, lo teclea y espera encontrarlo a la primera.

La mayoría de buscadores para tiendas online están pensados para el otro escenario: un comprador anónimo, un catálogo igual para todos y un precio único. En cuanto los pones en un mayorista, se les ven las costuras.

Este post cuenta las cinco cosas que sí necesita una tienda B2B, qué hace Findalo en cada una y qué tienes que tener preparado antes de contratarlo.

1. Buscar por referencia, que es como busca de verdad un profesional

El comprador de una tienda B2B no escribe "tornillo hexagonal de acero inoxidable". Escribe M8X40-DIN933. O RF-4421-B. O el código del fabricante que le viene en el albarán.

Ahí es donde la búsqueda normal de una tienda se rompe, y casi siempre por lo mismo:

  • El guion y el espacio. El cliente escribe RF4421B y tú lo tienes como RF-4421-B. Un buscador que parte la palabra por el guion devuelve cualquier cosa, o nada.
  • Los ceros a la izquierda. 004421 y 4421 son la misma referencia para el comprador, y dos cadenas distintas para la base de datos.
  • El sufijo de variante. Busca la referencia base y quiere ver todas sus variantes; o busca la variante exacta y no quiere ver ninguna otra.
  • La referencia del cliente no es la tuya. Muchos compradores profesionales trabajan con el código del fabricante, o con el suyo propio heredado de su ERP. Si solo indexas tu referencia interna, no encuentran nada.

En Findalo la búsqueda por referencia, código de fabricante y EAN va de serie, tolera erratas y no se rompe con guiones ni separadores. Es el mismo motor que sirve las búsquedas por texto, así que un comprador puede teclear indistintamente una referencia o el nombre del producto.

2. Cada cliente, su precio

Si vendes a profesionales, el precio no es un número: es una tabla. Tarifa por grupo, condiciones negociadas, descuentos por volumen, impuestos distintos según el país del comprador.

El buscador tiene que enseñar el precio de ese cliente, no el de tarifa. Suena obvio y es el fallo más común: buscadores que muestran el precio público a un mayorista que tiene un 40% negociado, y el comprador deja de fiarse de los resultados en cuanto lo detecta una vez.

Findalo resuelve el precio contra la tienda, con el cliente que está logueado en ese momento. Cada tarjeta de resultado enseña lo que ese comprador va a pagar, con su impuesto aplicado, y también en los formatos en los que tú vendas — unidad, caja, palé.

Y si el precio ya es suyo, el catálogo también tiene que serlo.

3. Y cada cliente, su catálogo: no ve productos que no debe ver

Esta es la otra mitad de la promesa, y la que separa de verdad un buscador B2B de uno que no lo es. No se resuelve poniendo un filtro encima.

En una tienda profesional, dos clientes logueados que buscan lo mismo no tienen por qué ver lo mismo. Uno trabaja con una gama que el otro no tiene contratada. Uno tiene acceso a un catálogo de marca que el otro no. Y enseñarle a alguien un producto que no puede comprar no es un detalle estético: genera una llamada a tu comercial, o peor, un pedido que hay que cancelar.

Con Findalo, cada cliente logueado ve su catálogo. No es un filtro que el comprador pueda quitar, ni una capa visual por encima de los resultados: el buscador devuelve directamente lo que esa persona puede comprar, y lo que no, no aparece. Los contadores, los filtros laterales y el número de resultados cuadran con lo que ve, porque se calculan sobre su catálogo, no sobre el general.

Y para catálogos donde la autorización es más fina que eso, hay un nivel más: definir explícitamente qué ve cada cliente. Es la opción para quien ya gestiona autorizaciones por cliente en su ERP y quiere que el buscador las respete tal cual.

4. Fijar los productos que quieres que salgan primero

Las tres cosas anteriores tratan de que el cliente encuentre lo suyo. Esta trata de que tú decidas qué ve primero cuando lo encuentra.

En B2B eso importa más que en una tienda al consumidor, porque muchas búsquedas son genéricas y tú sabes cuál es la respuesta buena. Un comprador teclea una medida o una familia de producto, y tú quieres que arriba salga tu marca propia, o la referencia de la que tienes stock, o la que sustituye a una que has descatalogado.

Formulario del panel de Findalo para crear una regla: nombre, duración continua o por fechas, si se muestran los seleccionados primero o solo los seleccionados, los términos que disparan la regla y los campos de productos a incluir y a excluir.
Una regla se define con los términos que la disparan y los productos que subes o quitas para esos términos.

Una regla se compone de tres cosas:

  • Los términos que la disparan. Puedes pedir coincidencia aproximada, que casa variantes de lo que escribe el cliente, o exacta, que actúa solo con el término idéntico.
  • Los productos que subes. Aparecen primero aunque no coincidan con el texto buscado. Eso es lo que te deja poner el sustituto de una referencia descatalogada en la búsqueda de la antigua.
  • Los productos que quitas. Para ese término dejan de aparecer.

Y decides si los elegidos van por delante de los resultados naturales o si para ese término se muestran solo los que tú has puesto. La segunda opción es la que usan las tiendas con acuerdos de marca: hay búsquedas que se responden con un catálogo cerrado y no con lo que diga la relevancia.

Las reglas pueden estar activas de forma continua o solo durante un periodo, que es lo práctico para una campaña o para cubrir una rotura de stock mientras dura.

5. Y un buscador para tu equipo, aparte del de la tienda

Esta es la que no esperas y la que más se usa a diario.

En una tienda B2B, quien más busca en tu catálogo no es el cliente: es tu gente. El que coge el teléfono y tiene que decir si hay stock de una referencia mientras el cliente espera. El que está en el mostrador con el albarán delante. El que prepara un pedido en el almacén.

Esa gente hoy suele buscar por el back office de la tienda, que es lento y está pensado para editar productos, no para encontrarlos. O por un Excel. O preguntando a un compañero.

Con el B2B contratado tienes Findalo Front Search: un buscador interno para tu equipo, con su propio acceso y separado del de la tienda. Mismo catálogo y mismo motor que usan tus clientes, pero pensado para trabajar con él:

  • Busca por código de barras y EAN, además de por nombre y referencia. Es lo que quieres en un mostrador o en un almacén.
  • Puede enseñar la imagen del código de barras de cada producto, para cotejar contra lo que hay en la caja.
  • Entra desde el navegador, sin instalar nada y sin dar acceso al back office de la tienda a quien no debe tenerlo.

Y lo que más importa cuando llevas la cuenta de lo que pagas: las búsquedas de tu equipo no consumen la cuota de tu plan. La cuota que compras es para tus clientes, y nos parecería feo gastártela nosotros con tus propias consultas internas. Si prefieres verlo todo junto en un mismo número, se puede activar que cuenten; pero de fábrica no cuentan.

Un apunte honesto: el acceso es uno para el equipo, no una cuenta por persona.

Qué necesitas tener preparado

Aquí va la parte que preferimos decirte antes de que lo contrates y no después.

  • Que el buscador pueda leer tu catálogo. Con el módulo instalado, lo normal es que funcione sin tocar nada — hay tiendas B2B que no han necesitado ni una línea. Pero si tu catálogo está detrás de un muro de login puede hacer falta autorizar las rutas de Findalo, y si no se hace la sincronización no arranca. Son cinco minutos de tu desarrollador, y se ve en la primera sincronización: no es algo que descubras tres semanas después.
  • Los grupos y las tarifas los sigue mandando tu tienda. Nosotros no inventamos autorizaciones ni precios: leemos los que ya tienes configurados. Si el alta de un cliente nuevo o su tarifa se gestionan a mano, eso no cambia.
  • La búsqueda por significado se comporta distinto. Cuando el catálogo se acota por cliente, el buscador prioriza la precisión sobre la interpretación libre de la consulta. En B2B suele ser lo que quieres: un comprador que teclea una referencia no quiere que le "interpretemos" nada.

Cuándo esto no te hace falta

Por si te ahorramos una reunión:

  • Si vendes a profesionales pero con precio único y catálogo igual para todos, no necesitas la parte B2B. Con un plan normal vas servido.
  • Si tu catálogo son menos de doscientas referencias y tus clientes se las saben de memoria, el buscador te aporta poco: te aportará más un pedido rápido por referencia.
  • Si tu problema es que tu ERP y tu tienda no se hablan, el buscador no lo arregla. Ordena eso primero; nosotros leemos lo que haya.

Qué cuesta

La funcionalidad B2B son 39 € al mes, se añade sobre el plan Pro e incluye el buscador interno para tu equipo. No se contrata desde el panel: nos escribes, miramos tu caso y te la activamos nosotros — entre otras cosas porque así comprobamos juntos que tu catálogo entra bien antes de encender nada.

Si quieres verlo con tu catálogo antes de decidir, te montamos una prueba con tus productos, sin coste y sin compromiso. Escríbenos y lo vemos.

Un caso real: Vives de la Cortada (el caso) es un mayorista de minerales con PrestaShop 8, cinco idiomas y dos públicos conviviendo en la misma tienda — profesional y particular. Ahí puedes ver el buscador funcionando con precios por tipo de cliente.

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