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Guías

Cuándo no necesitas un buscador de pago

· 6 min de lectura · Por Ray Rodríguez, founder de Findalo

En la portada de este blog pone que aquí hay guías honestas, «incluyendo cuándo Findalo no es la opción correcta». Llevaba tiempo sin cumplirse. Este es el post que lo cumple.

Son seis situaciones en las que no deberías contratar un buscador de pago —ni el nuestro ni ninguno—, con lo que sí conviene hacer en cada una. Si te reconoces en alguna, te acabas de ahorrar entre 180 y 1.800 € al año.

1. Tienes menos de doscientos productos y tus clientes se los saben

Con un catálogo pequeño y estable, la gente no busca: navega. Sabe que tienes cuatro categorías y va directa. El buscador se usa poco y, cuando se usa, casi siempre encuentra, porque hay poco donde perderse.

Haz esto en su lugar: arregla la navegación. Categorías con nombres que signifiquen algo, un menú que quepa en una pantalla de móvil y buenas fotos. Te va a rendir mucho más.

La excepción: si esos doscientos productos son técnicos y se piden por código —recambios, componentes, consumibles—, entonces sí se busca, y mucho. Ahí el número de referencias no es lo que manda.

2. Tu tráfico es bajo

La cuenta es incómoda y hay que hacerla. Un buscador de pago se justifica si el dinero que mueve supera lo que cuesta. Ese dinero depende de cuánta gente busque, de cuánto compre y de cuánto vale cada compra.

Con pocas visitas al mes, el número de personas que llegan a usar el buscador es tan pequeño que ninguna mejora, por grande que sea, se nota en la caja. Y aunque se notara, no lo podrías distinguir del ruido normal de un mes flojo.

Haz esto en su lugar: tráfico. Lo que sea que te traiga gente. Un buscador excelente en una tienda vacía sigue siendo una tienda vacía.

3. El buscador de tu plataforma todavía no se te ha quedado corto

Las plataformas han mejorado su búsqueda nativa, y la mayoría de tiendas nunca han tocado su configuración. Hay bastante margen gratis antes de pagar por nada.

Los ajustes que más rinden y que casi nadie mira: la longitud mínima de palabra que se busca, los pesos de cada campo —si la referencia está a cero y tus clientes buscan por referencia, ahí tienes el problema—, la lista de palabras ignoradas y la visibilidad de los productos, porque uno marcado como «solo catálogo» no va a salir jamás.

Haz esto en su lugar: pasa las quince comprobaciones. Si fallas menos de cuatro, tu buscador está bien y no necesitas otro.

4. Tus fichas están vacías

Este es el más importante de los seis y el que más dinero desperdiciado evita.

Si tus productos tienen nombre, precio y dos líneas de descripción, no hay buscador en el mundo que encuentre uno por lo que hace. La información no existe. No está mal indexada: no está.

Lo notas en que tus clientes buscan por uso, por problema o por compatibilidad —«para piel sensible», «compatible con», «para exterior»— y no sale nada, aunque lo tengas.

Haz esto en su lugar: describe tus cincuenta productos más vendidos. Para qué sirven, para quién son, con qué son compatibles, qué medida tienen. Es trabajo aburrido y es el que mejor se paga: mejora el buscador que ya tienes, mejora Google y mejora lo que un asistente de IA puede decir de ti.

5. Tu problema es de datos, no de búsqueda

Si el stock que enseña tu web no es el real, si los precios llegan tarde desde tu programa de gestión o si el mismo producto está dado de alta tres veces con nombres distintos, un buscador nuevo va a encontrar esos problemas más rápido y con más gente delante.

Eso es útil, pero no es lo que ibas a comprar.

Haz esto en su lugar: arregla la sincronización con tu gestión, unifica los duplicados y luego vuelve. Nosotros leemos lo que haya; si lo que hay está desordenado, se nota.

6. Vendes pocas cosas, o vendes suscripciones

Una tienda de un solo producto, de una suscripción o de un servicio no tiene un problema de búsqueda. Tiene un problema de convencer, que se resuelve en la página, no en una caja de texto.

Haz esto en su lugar: todo lo demás.

Y entonces, ¿cuándo sí?

Para que esto no sea solo una lista de noes, aquí está el otro lado. Un buscador de pago empieza a compensar cuando se junta más de una de estas:

  • Pasas de unos cuantos miles de referencias y siguen creciendo.
  • Vendes en varios idiomas, que es donde la búsqueda nativa se rompe antes.
  • Tus clientes buscan por código, con guiones, ceros delante y sufijos de variante.
  • Tienes la lista de lo que se busca y no se encuentra, y es larga y llena de cosas que sí vendes.
  • Vendes a profesionales y cada cliente tiene que ver su precio y su catálogo.
  • Tienes tráfico suficiente para que una mejora del 10 % en las búsquedas se vea en la caja.

Con una sola, probablemente no. Con tres, casi seguro que sí.

Por qué escribimos esto si vendemos buscadores

Porque los clientes que se van a los tres meses cuestan más de lo que dejan, y porque una parte importante de nuestro trabajo comercial consiste en decirle que no a gente a la que le habríamos podido cobrar.

Y porque la alternativa —vender a todo el mundo y que el producto se defienda solo— funciona una vez por cliente. Esto funciona todas.

Si has leído hasta aquí y crees que estás en uno de los seis casos, no nos escribas: haz lo que pone en tu caso. Si crees que no, escríbenos con la URL de tu tienda y te decimos qué vemos, incluido si vemos que no te hacemos falta.

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